Historia de una historia.





Nunca tuve ninguna fe en ella, porque nada más sacarme de la librería, me caí en un charco. Se me corrió la tinta y se me arrugaron las hojas. ¿Qué clase de persona deja caer un libro nuevo en un charco? Pues eso... 
Después me llevó a casa. Y ahí estuve algo más acompañado, entre otros. Pero seguí solo y descuidado. Pero hace unos meses, cuando ya había perdido toda esperanza, me abrió. Y sorprendentemente, me trato con muchísima delicadeza. Y fue amor a primera vista. Pasamos juntos momentos de tensión y momentos de dulzura. De todo tipo. ¡Hasta me sacaba al jardín, y podía ver las flores! Desde ese primer día, recuperé la esperanza. Es una lástima, que todo tenga un final, porque nos tuvimos que despedir. Sin avisar, pero un día me acabó. Pero tengo la corazonadaa de que algún día vuelva a recordarme. Aunque nunca será lo mismo. Y quién sabe... quizá acabo en otras manos, y volvemos a tener una primera vez. Seré entonces una historia fresca.

Constantemente nos quejamos de nuestra carencia de  tiempo. Parece que en nuestro mundo moderno todo va a un ritmo muy acelerado, en el que prácticamente se te pasa la vida en un abrir y cerrar de ojos. Y si nos dan tiempo... ¿Sabemos bien que hacer con él? ¿O recrearemos al clásico señor al que le ha tocado la lotería, y unos meses después se arruina para siempre? La pregunta es trampa. Quizá lo haríamos en condiciones normales. Pero cuando te obsequian con tiempo y te privan de invertirlo en tus amigos y seres queridos, se vuelve menos preciado. Porque vale más una vida de 10 años en  buena compañía que una de 1000 en soledad. En mi caso, no he pasado esta etapa de confinamiento sola, sino en compañía de mis padres, pero aún así, se echa mucho de menos salir con los amigos a simplemente sentarte en una acera o beber una cocacola.
Una buena manera de matar el tiempo durante este periodo ha sido la lectura. Yo me he decantado por un libro que compré en mi último viaje, a Inglaterra, e una libería de Chester.  Se titula Simon vs the Homosapiens Agenda. Me la recomendó una amiga, y decidí llevármela a casa. 

No es esta exactamente una obra que pertenezca al canon, como otros libros obligatorios que hemos tenido que leer, como Romeo y Julieta o El Principito.  Es además bastante reciente, fue publicado en 2015. Obviamente es una obra del género narrativo, ya que relata unos sucesos siguiendo la estructura de este gérero: Introducción, nudo y desenlace.

Para introducir un poco la historia sin hacer spoiler, os adelanto: Simon es un jóven estudiante de Atlanta, Estados Unidos. La trama gira entorno al secretismo que rodea su orientación sexual. A Simon le gustan los chicos, pero no se ha atrevido a decírselo aún a su familia y amigos. No por vergüenza o miedo, sino por pura intimidad. No obstante, su secreto se ve amenazado cuando un compañero de clase encuentra sus emails y decide chantajearlo. El resto de la trama gira en torno a ese problema principal que se plantea. 

La estructura del libro es algo peculiar. Intercala narraciones en primera persona de Simon, el protagonista, con sus emails hacia alguien más, Blue. De esta manera el autor da a conocer las conversaciones que tiene el personaje además de sus pensamientos cuando van sucediendo los hechos.

Personalmente, me ha parecido un buen libro para los que nos gusta el estilo John Green, como yo le llamo. Pero con esta clase de libros tengo un problema, que nunca superan efectivamente, a los de John Green. Entonces sí es cierto que es una trama que engancha. Si fuera una canción sería pegadiza. Pero aún así, para mí no iguala a un Buscando a Alaska o a El teorema de Katherine. Aún así, no os fiéis mucho de mí, que tengo idealizado a ese autor. Además de haberme parecido un buen libro, creo que es una temática muy actual de la que tendríamos que reflexionar de vez en cuando, y e el concepto de salir del armario. Un concepto que sin duda me parece injusto. Me parece patético que alguien se tenga que sentar con sus amigos y familiares a decirles que les gustan las personas de su mismo sexo. Es ridículo. Porque simplemente nunca nadie ha tenido que sentarse a decir que le gustan las personas del sexo opuesto. Simplemente trae a casa o preséntale a tus amigos a quien te apetezca. Salir del armario es un concepto casi homófobo. No tenríamos que hacerlo si simplemente verdaderamente a nadie le importara por quién te sientes atraído. Parece que esto es tener que preparar a los tuyos de un posible shock. 

Por último, si os apetece leer el libro y os quedáis con ganas de más, Becky Albertalli tiene una especie de secuela de esta novela. En esta, el protagonista ya no es Simon, sino su amiga Leah. No os puedo adelantar nada más porque aún no le he hincado el diente, pero el personaje de Leah es posiblemente mi favorito, así que tiene buena pinta esta segunda parte. 

Si necesitáis matar el tiempo durante este periodo, ya sabéis lectores. Aquí, desde mi humilde opinión, tenéis una recomendación. ¡Mucho ánimo a todos! 







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